| Memoria
del desastre
Por
Ricardo Brizuela
El
19 de diciembre del año 2001 fué un viernes.
A
dos dias del principio del verano porteño, Buenos Aires
respiraba un clima raro, entre pesado por el calor reinante
e infernal por las expectativas de un próximo fin de
año con el agobio de sueños no cumplidos y frustraciones,
en una larga siesta gerenciada por el gobierno radical de Fernando
de la Rua.
En
el microcentro - la City - viandantes apresurados corrian de
banco en banco en la repetición de una gimnasia de todos
los dias, pero que entonces tenía un ingrediente particular:
buscar los fondos para los pagos de fin de mes o sacar los últimos
ahorros para los regalos de las fiestas que se esperaban en
horas no mas.
Entonces
sucedió.
Muy
cerca del cierre de la atención al publico de las entidades
bancarias, en algunas instituciones comenzaron a ser rechazados
documentos por falta de efectivo en caja.
Primero
fue la sorpresa. Inmediatamente la reacción: voces airadas
se levantaron en las vidriadas dependencias de pago y se fué
reproduciendo con intensidad in crescendo en despachos, salones,
cajeros, etc.
En
pocos minutos, una escena surrealista compuesta por la presencia
de hombres trajeados, señoras maduras, empleados de oficina,
jubilados y todo especimen humano en busca de "su plata",
"sus billetes", el sueldo, el aguinaldo, los ahorros,
el pago de sus facturas, los frutos de su pequeña quinta,
se fracturó en millones de pedazos haciendo trizas un
modelo impuesto en base a demagogia y pegado con excrementos.
Surgió
entonces un movimiento sin clases, el que solo estaba unido
por los sueños rotos: se sentian estafados e inauguraban
los cacerolasos. En horas fueron millones.
Extraña
transformación de los protagonistas de la protesta: estos
no eran los obreros y desarrapados que al influjo de una revolución
reinvindicativa encabezada por un lider carismático se
habia desatado 56 años antes en la Argentina.
Esta
revuelta nació en la City y se extendió al país,
cruzando los puentes en una marcha a la inversa. Sus protagonistas
tenian mucho que ver con los descendientes de los inmigrantes
que amparó el primer peronismo y la de quienes llegaron
a la universidad tras un laborioso proceso generacional al que
sirvió como marco el trabajo de los maestros "flor
de ceibo". Sus frustraciones eran producto de experiencias
económicas de la alquimia de magos interesados en servir
al poder hegemónico globalizado, representado en el pais
por pequeños ladronzuelos.
Ese
dia, en ese momento en el que se cerraba un ciclo histórico,
el que esto escribe se hacia lustrar los zapatos con un amigo
de fantasias y de tangos que paraba en la esquina de Diagonal
Norte y Florida, junto al Banco de Boston.
-
Escuchá... esto es el principio del fin - se me ocurrió
decirle.
Han
pasado cinco años, pocos dias despues me fuí del
pais y volví varias veces. Pero como el regreso no existe
mi amigo ya no está, ni la esquina es la misma. Quienes
me conocieron dicen que estoy igualito, pero no les creo.
En
algun lugar o espacio, a mi amigo le debe ocurrir lo mismo
Buenos
Aires, diciembre 19 de 2006
Temas
relacionados:
Llora
por ti Argentina
Los
dias de los cinco presidentes
|